Manuel

Se llama Manuel, tiene 87 años, y le dicen “el becario”, entre bromas y veras. Trabaja en una marisma de Chiclana de la Frontera, Cádiz. Es uno de los que se encarga de sacar los peces con rudimentos muy básicos para que se sirvan frescos tras ponerlos al fuego. He ido a un “despesque”, así se llama la cosa, y Manuel ha sido un imán del que mi mirada y mi cámara no se han podido despegar.
Hablé con él un rato, contó su historia, su vida, cómo le duelen los riñones al meterse en el fango para sacar la pesca y mover las redes, contó muchas cosas. Es una vida que hoy ninguno aceptaríamos llevar, ninguno de nosotros tendría el valor de vivir 70 años metido en agua hasta la cintura, pero él es un hombre feliz y se ríe mostrando los tres dientes que abajo le quedan. No tiene ya bien los ojos, pero es la mirada más viva que he encontrado hace mucho tiempo. Esa mirada que nos hace falta para salir de los agujeros inmensos dentro del mar en los que de vez en cuando nos mete la vida. Manuel es pequeño, camina encorvado pero te mira y crece, es un gigante.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.
  • Yo me sorprendo, tú te sorprendes, él se sorprende…

    Una vez ví un documental de esas personas que viven en Los Andes, con esa forma de hablar aún más dulce que la nuestra y con esa forma de decir las cosas que parecen que van dejando caer las palabras, despacio, una a una como quien desgrana poco a poco un mensaje cifrado, una verdad escondida… Esa persona envejecida por el sol, por el viento y por las alturas decía: “Nosotros no tenemos nada, somos pobres, usted lo puede ver, pero llevamos nuestra pobreza con dignidad pues no más”.

    Y fuí yo la que me sentí que no tenía nada. Y ví la grandeza de quién se acepta con dignidad. Yo veo mucha dignidad en tus fotos. Y me gusta.