Mi camino

Hoy lo he pensado, lo he hablado. Estoy aquí porque decidí que éste era mi camino. Pasados los días y los kilómetros, ahora puedo decir cuándo me equivoqué de dirección, cuándo fue un error quedarme parado , cuando corrí demasiado o cuántas veces no adelanté por mirar tantas veces hacia atrás.  Ahora además puedo decir cuántas cosas me dejé por ese camino lleno de trampas.

Pero era mi camino. No hubiera sido capaz de recorrer otro en ese entonces. No tenía más remedio que andarlo porque, equivocado o no, creía saber dónde estaba el norte. Ahora sé que el norte estaba en el sur, que mi brújula estaba rodeada de imanes y me orientaba hacia donde no debía ir. Pero era mi brújula y era mi camino, el que el corazón me señalaba mientras dolía dar aquellos pasos. No tenía mapa aunque sabía dónde quería  ir. No he llegado a ese destino, me perdí y estoy muy lejos de allí, pero no me siento mal.  No puedo sentirme mal ni arrepentirme pues todo lo hice con la mayor honestidad y la mejor de las intenciones. En medio, he vivido emociones tan intensas, momentos imposibles de explicar, miradas y complcidades que valen oro y para mí quedan. Ahora, con las suelas gastadas sé cuáles fueron los giros esquivocados, y me entiendo, me comprendo, me perdono y no me fustigo. Tenía que recorrer ese camino y ya está. Otros que hayan salido desde el mismo punto que yo quizá han tenido más talento, más fuerza, más gallardía y han conseguido su meta. Yo no. ¿O sí?. Porque ahora miro hacia atrás y veo que mis pasos no podían tener otro rumbo, y que para llegar a dónde estoy tenía que hacer el recorrido que mis adentros señalaban aunque fueran los peores. Sin embargo, duermo bien. Lamento las consecuencias de haber dado vueltas y vueltas, lamento la piel que  me he dejado, lamento haber perdido un tesoro poquito a poco y a cada paso, lamento el tantísimo daño que le hice, lamento no haber hecho caso cuando me decía que por ahí no era, lamento que  yo no haya tenido más remedio que admitir mis fallos y pedir perdón, lamento muchas cosas… pero no me arrepiento. No.

Me siento bien porque hice lo que creía que tenía que hacer excepto una mañana en la que la inseguridad me condujo a una tropelía. Hacer lo que crees, luchar por ello es  como una pasión, es irrenunciable, no lo eliges, viene dado como si eres bajito o tienes las cejas peludas. Por eso ahora me doy aliento y me siento fuerte, porque seguré haciendo lo que el corazón me señale. Eso me hace fuerte, me hace creer en mí,  en que es mi forma de entender la vida y la vida doy por ello. Quien me ha querido lo vivió aunque después lo haya olvidado. Hice lo que creía que tenía que hacer, y eso mismo hago ahora. A veces duele, pero merece la pena buscar tus sueños sin renunciar a tu corazón.

Ahora sé dónde estoy, sé lo que quiero, sé cómo lo quiero, por donde no he de tirar, sé a lo que tengo que renunciar y sé la carga de sentimientos que todavía llevo encima. Cada día el dolor pesa menos, y falta poco para que estrene zapatos nuevos, con los que daré pasos nuevos , por un camino nuevo que no sé dónde me llevará. Sólo sé que estoy convencido que allí donde acabe estaré bien por no haber renunciado nunca a ser yo mismo. Para lo bueno y para lo malo, pero desde luego, para ser algo más que un usar y tirar con quien compartir barra y nada hasta que amanezca.

Vamos, digo yo… que no sé si tengo mucho down, pero tengo mi tempo. Así me lo ha dicho la Woman del Callao. Y ella sabe de lo que habla.

Acerca de Valentín García

Mi nombre es Valentín García Sandoval, "Chicho". Soy periodista, dedicado a la radio, en la que llevo desde 1992, primero en RADIO SEVILLA de la CADENA SER y ahora en CANAL SUR RADIO. Nací en Madrid, pero desde los 24 años vivo en Sevilla. Soy un loco de la radio, disfruto mucho delante de un micrófono y me encanta comunicar: esa es mi obsesión. También me dedico a la presentación de eventos. Y vivo en Triana.
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