Calor y nada

Hace calor estos días en Sevilla.  Cuando hace calor en Sevilla, la ciudad no se dilata, se contrae. Se nota sobre todo en días como hoy, un sábado. Pasado el mediodía las calles van quedando solas, el reloj al revés, y son los solitarios quienes quedan,  buscando su  rumbo bajo el castigo del sol y traicionando su promesa de ruina a la luna. Las puertas se cierran, las persianas oscurecen los interiores de las casas donde la gente se mueve despacio, muy despacio, perdiendo el tiempo frente a la televisión y abriendo la nevera cada rato. Y así, pasando los ratos, esperamos a la caída del sol para salir. A pasear, a mirar, a beber, a nada,  a todo lo que no hemos hecho mientras el sol calentaba el asfalto que ahora pisamos casi con mimo.

Tambíen he salido yo a ver atardecer sentado sobre el río. Decenas de turistas cenando en un0 de los lugares más bellos del mundo. Parejas de mayores de Triana, él con su camisa cubana y ella con su helado de  turrón y su abanico. Carritos con niños que no han podido jugar hasta esta hora.  Chavalillas sentadas en los soportales se descalzan las sandalias frente a chavales con su litro y dos cigarros comprados en el chino. No es precisamente elegante, es una ciudad que se asoma tal y como es.

He hecho mi recorrido, como uno más. Bueno, casi. Yo he caminado solo y he alternado la mirada hacia quienes se cruzaban conmigo con mis pensamientos cruzados. Pensando que no entiendo nada, que no sé siquiera si tengo algo que entender, es tan desconcertante que no puedo ni explicar aquí qué es lo que no entiendo. Pensando que no tengo nada que esperar esta noche salvo otro no, y suponiendo lo que seguramente sea verdad. Y en medio, esa enana pieza que no encaja, esa nota que no sé interpretar, y que probalemente no está en la partirura. No olvido que ya no suena la música.

De vuelta a casa, he pensado que lo únco que tengo en común con Triana es el agujero en el pecho de Juan Belmonte.  Pero lo llenaré, vaya si lo llenaré, ya se está llenando, cada día es más pequeño, y lo mejor de todo es que lo lleno yo. Además, sin hielo.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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