Ya estoy aquí.

Dentro de poco me daré el alta. Esa es mi intención. Alguna revisión periódica, pero por prudencia, que no soy un supermán. Ya hace tiempo que  me siento bien, pero es importante observarse para pensar que lo has dejado atrás. En las últimas semanas me han pasado cosas que me han puesto a prueba y creo que mi respuesta ha sido satisfactoria. He sentido golpes, pero no me han tirado al suelo. Me han hecho heridas, pero no me he desangrado. He visto muy mal a una de las personas que más quiero y no me he hundido, sólo pretendo ayudarle y estar a su lado. Me han dicho palabras muy duras, pero no se han quedado retumbando con el eterno eco de antes. Y tengo el corazón colgando pero lo sujeto bien fuerte con mis manos para no tener que volver a agacharme a recogerlo del suelo.

He vuelto a escuchar la risa a mi alrededor, he vuelto a escuchar mi propia risa, he subido la voz en lugar de callar y he desafiado miradas cargadas de ira.  He dado mi golpe en la mesa, y he visto cómo otras personas me han tenido en cuenta con cariño y respeto, importándoles lo que yo dijera. Me he equivocado pero he rectificado lo antes posible, y por supuesto, me seguiré equivocando.

Mi vida irá bien, mal o regular, pero ya sé qué hacer para que mis propias manos la manejen en lugar de darme bofetadas a mí mismo. Ahora no se puede decir que las cosas me vayan precisamente bien, incluso no me equivoco si digo que mi vida es una concatenación de putadas, unas propias, otras sobrevenidas. Pero ya no me tiro  encogido sobre el sofá para buscar aire ni destrozo la mano que me cogía cuando ésto me pasaba. Ahora solo quiero manos para estrechar, para acariciar, para unir, para tocar, para ofrecer. 

Mi vida no se ha arreglado mucho, en definitiva. Pero ahora es MI vida, y mando yo. Incluso en mis errores y en mi dolor. Permance un dolor ya antiguo, un dolor que apunta a seguir vivo más tiempo. Pero no me lleva a los bares a ahogarlo y aunque aprieta, no he caído en la tentación de encerrarme a lamerme las heridas. Salgo, mirando al frente, mirando con profundidad. No está alli ni la espero. No tengo nada que demostrar ni voy a empecinarme en lo que no  puede ser, no compro conmiseración ni indiferencia. Esoy donde quiero estar, pero mejor. Mucho mejor. Es una pena que ahí no sirva para nada.  He ofrecido lo que soy, quien soy, y no fingiré ser otro para salir airoso. Me gusta como soy, aunque ahora no me vaya bien. Me gusta haber apostado por lo que creía aunque no he ganado en todo y me he dejado mucha piel en el empeño. ¿ No es suficiente? Es que no soy superman, soy  Valentín García y si no cuadra  pues qué le vamos a hacer. Yo, desde luego nada, Bueno, si haré algo, me sentaré a esperar que llegue el olvido. Pero ya no me iré a la puerta de un bar la tarde de navidad, empapado bajo la lluvia,  a esperar que llegue el milagro que no vino. Ya no creo en los milagros, creo en mí.

Ya estoy aquí.

Acerca de Valentín García

Mi nombre es Valentín García Sandoval, "Chicho". Soy periodista, dedicado a la radio, en la que llevo desde 1992, primero en RADIO SEVILLA de la CADENA SER y ahora en CANAL SUR RADIO. Nací en Madrid, pero desde los 24 años vivo en Sevilla. Soy un loco de la radio, disfruto mucho delante de un micrófono y me encanta comunicar: esa es mi obsesión. También me dedico a la presentación de eventos. Y vivo en Triana.
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