Sopla de cara

Nadie, ni yo, dijo que el camino fuera fácil. Sabía y sé que me caería muchas veces, y que cerca del final ya apenas me daría de bruces con el suelo. Lo sabes, te preparas, te llenas de fuerza, lo expresas… y no vale para nada. La obstinación ciega y anula los sentidos, y te deja indefenso contra el viento de cara, ese que no puedes saber cómo, cuándo y con qué fuerza llegará. El viento que araña está estos días en el aire y me ha dado en la cara, en el pecho, me ha levantado sobre mis pies y me ha dejado caer desde bien alto contra el suelo. Todavía estoy mirando dónde tengo las heridas. Estoy muy herido, tanto que podría, e incluso en ocasiones, querría morir. Seguiré vivo, por supuesto, me sobran razones para levantarme cada mañana.

Yo mismo he buscado ese viento que arrastra en su cola dolor antiguo, pensando que podría abrir mis velas y subirme a su fuerza para llegar al infinito. Pero el viento no es así, y ha venido brusco, indomable, cruel y lleno de ira. Ha soplado con precisión en mis apoyos más frágiles, como si tuviera un plano, y me ha tirado. A la basura, haciendo que me sienta basura. Ahora, toca levantarse y lavarse bien, encontrar las heridas. Esta vez me ha hecho mucho daño. Y encima lo he buscado yo, como si fuera un dios que pudiera hacer que cambiara su fuerza y su rumbo.  Me he equivocado de nuevo, es mi sino, y es mi pasión irrenunciable la que me ha movido.  El resultado malo. La herida, profunda. El desprecio, inmerecido. El castigo, injusto. Pero no soy víctima de nadie. He sido yo, que un día decidí caminar contra el viento porque creí que merecía la pena.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.
  • ….¡ y claro que merece la pena!
    Para, con el tiempo, merecer la alegría….

  • Sigue mereciendo la pena, siempre. Sobre todo para los que tenemos el pelo largo: nos despeja la cara y se nos ve bien de frente.