Quieto.

Y decidí detener mi tiempo, parar mi vida, sentarme a mirar… Abrir un espacio donde pacer entre la serenidad y mis pensamientos azules. Sin números, sin letras, solo entre algunos colores y sonidos lejanos, tan lejanos como fuera posible. Respirar lo justo del aire y dejar el corazón para mantenerme vivo. Las manos para agarrarme a la rutina, los pies quietos, la mirada miope y los ojos dipuestos a cerrarse para dormir. Sin mañana y dando la espalda al ayer. Quieto.

Mientras, el tiempo pasaría sin mis palmas al compás, sin mis ganas de empujarlo, fluyendo con desparpajo ante mí, que impasible me habría aparcado en la acera de las intenciones. Aprendería a estar sentado, a callar, a guardar mis cosas, a levantarme solo cuando sonaran mmis canciones, y aprendería a hablar. Tranquilo, dejando que mi piel se hiciera más gruesa. Feliz, lejos de las cajas de los recuerdos.

Y así permanecería hasta que la vida diera señales de vida.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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  • Pepa

    Sencillamente…genial