A veces

A veces,  no demasiadas porque tampoco es cuestión de pasarse, llega un día bueno, mejor dicho, muy bueno. Al irse,  la primera luz de la mañana entra por tus ojos y te ilumina entero, y lo notas, y por eso caminas despacio por tu ciudad. Te recreas, sonríes como el protagonista de un anuncio navideño de colonia para hombre, y luego te descojonas porque no eres ni alto ni guapo ni llevas un abrigo de 3.000 euros encima.

A veces, las piezas encajan, el motor funciona y tus pasos adelantan de acierto en acierto.  Esa primera luz de la mañana permanece dentro y eres un haz de luz con patas, alumbrando las sonrisas que provocas.

A veces, tu mirada está cargada de vida, de la vida que deseas y que crees rozar con los dedos. La ilusión es poderosa, te subes a ella y… llega la magia.   Cambia la música y sin saber el motivo, llegan a tus dedos las cosas que no están en tus manos.

A veces pasan estas cosas.  Sabes que no van a durar, y que seguramente tus manos volverán a estar vacías. Pero eso no importa. Lo importante es saborear cada minuto de esos días, porque  si te ocurre, no es por una conjunción de los astros. Es muy probable que sólo sea un breve paréntesis. Hay que conservar la sonrisa porque es tuya, porque te las has ganado. Lo que no depende de tí seguirá el curso que sea, pero tú ya eres capaz de soneir mientras iluminas. Tú eres el astro, y te has ganado que la vida te sonría a veces.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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  • Pepa

    Como me alegro que ahora prestes más atención a la luz, que a los nubarrones.
    La luz está dentro de tí, y como te he dicho en otra ocasión, si alguien viene a taparte el sol. Apartalo de un manotazo, porque no te merece.

    Besos y mucha mucha fuerza