Al camino

                                                                            No hay nada, no hay nadie a cada lado. Los dos flancos se orientan hacia un horizonte vacío  e ilimitado. Detrás, un agujero infinito donde caben todas las penas negras que era capaz de vivir y revivir. Delante, un camino tapado bajo la bruma, hace frío y no está abrigado.  Las señales de la ruta han desaparecido hace poco, se las llevó un hombre alto y delgado, cargándolas con sus manos grandes mientras respiraba con dficultad. Nunca más lo volvería a ver.

Sabía que no podía quedarse parado, y respiró hondo para llenarse de  un aire que le ayudara a dar los primeros pasos sobre el canino tapado por la bruma descartando coger cualquier otra dirección. Ese camino llevaría a alguna parte, pero no sabía a dónde.  Movió el cuello y la cabeza un par de veces, con las manos apoyadas en las caderas, calentando. Fue entonces cuando bajó su brazo derecho y abrió su mano, extendiendo los dedos a la espera de otra mano de dedos más suaves… pero nadie se cogió de esa mano que estaba empezando a temblar, como antes.    Abrió los ojos, se tocó el pelo, y poniendo las manos entrelazadas detrás de la nuca, miró hacia adelante, hacia ese poco adelante que podía ver.  Pensó. Comenzaba un nuevo recorrido sin destino y sin certeza, dejando atrás el recuerdo del hombre alto y delgado que se llevó las señales, y sintiendo vacía esa mano que extendió con la ilusión de que alguien la cogiera para comenzar juntos a caminar.  Volvió a pensar. No tenía nada ni nadie. Por eso decidió dejar en el suelo la bolsa llena de recuerdos con los que ya no podía cargar.  Apretó la boca, llena de silencio, y echó a andar.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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  • Echaba de menos este tipo de escritos, me ha gustado. Ojalá sigas dandole ese giro a tus escritos. Enorabu…

  • Allas

    Piensa en que los caminos, incluso los buenos y llanos, comienzan en cualquier instante. Piensa en esta tarde -18:00- ¿cuantos millones de personas se cambiaría por tí, por la compañía y el gin-tonic vice-perfecto? La vida tiene trampas, pero para todos, y tu eres un afortunado. Me alegro por ello. Te envidio y te animo a que no cejes en lo que persigas, te animo a que no esperes nada pero a nada te cierres. Hoy, mañana tal vez, es el primer día de todo lo demás. PD.- Tenemos un cocido pendiente.