Llueve

…y ha amanecido gris el día, a quién hay que pedir que se prohíba el color gris, y lloviendo, lloviendo gris a gotas como saetas. Con una mano apoyada en la pared miras por la ventana y piensas que lo que queda es echar el día por delante y eres el único que no estrena nada tras el día de reyes. Un día para quedarte acostado si no fuera porque en la cama no hay nadie. En la calle suena el agua, los coches, y en casa no suena nada, hace días no hay sonido, has entrado en el silencio y silencio recibes. Llueven gotas calladas que te martillean sin hacer quejío, para qué… 

Se agolpan las preguntas de siempre, se repiten las razones, odias que se te repitan los porqués, vas disfrazado del punto de la interrogación y nada… silencio. Esa es la respuesta, no hay respuesta. El silencio es el más hermoso de los sonidos cuando callas junto a alguien, y es también el sonido más terrible cuando nunca va a llegar lo que quisieras escuchar. Ese silencio en realidad habla, dice que te aguantes, que no hay camino, que no estás, que has desaparecido entre palabras olvidadas, que esas palabras tienen ya otra voz y tú, aunque hables, te has quedado mudo.

Silencio sin ser sordo, silencio mientras suena una música que no puedes bailar, silencio cuando hay tantas cosas que no  puedes decir. Silencio para que te calles, silencio para que no hables, silencio para no hacer ruido y molestar, silencio para que hablen en otro lugar, silencio es el mensaje recbido,  silencio que te pide que desaparezcas.

Silencio, lluvia, gris, los cuchillos afilados tan a mano, ponte los zapatos que nunca se quisieron calzar y sal a dar tumbos, los bares te esperan y tu teléfono puedes dejarlo en casa. No va a sonar. Tíralo.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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