Mirando hacia arriba

   Contra la verdad, esa que viene con el amoniaco y te salta las lágimas, pongamos en la mesa un sueño… 

    Encarga tres camiones de flores de todos los colores y las dejas colocaítas en la acera, que se vean, que huelan tanto que ese amoniaco dichoso sale corriendo y se rizan las persianas al llegar el aroma que has dejado.  Aparca el coche como en las películas americanas, justo bajo la ventana porque hay hueco. Abre las puertas y pon esa canción que tú sabes, a tope… Pasaté la mano por el pelo para peinarte un poco, respira hondo, llenando de colores el pecho, ese que quieres sacar. No te pongas tan nervioso, ya sabes que estás haciendo una locura, una gilipollez si me apuras, pero ya es tarde, mira cómo está la calle,  hay más luz, y  por las ventanas ya han comenzado a asomarse señoras de pelo blanco y brazo sobre brazo. Quizá llegue la policía, asi que reza rápido todo lo que sepas para que el sonido entre en la casa, y de entre las filas de ventanas se abra  justo ésa que estás mirando tanto que ya te duele el cuello.

   Segunda estrofa de la canción  y las cortinas no se mueven.  Empiezas a sentirte ridículo, y no te peinas sino que te rascas la cabeza. Piensas si deberías bajar algo el volumen, y ves a un chaval que pasa con la bici por encima de las flores desparramadas. Creías que iba a estar en casa, pero parece que no…. Bueno, quizá sí está, te ha visto a través de esas cortinas que te parecen muros y se ha ocultado, avergonzada,  desperada por otra de esas cosas que tú haces.  Joder, la canción se está acabando y las señoras de pelo blanco empiezan a mirarte nada más que regular.  Seguro que una ha llamado ya a la Policía y vas a tener que dar explicaciones… A ver cómo se lo cuentas… “No, mire, agente, es que quería dar una sorpresa, pero sin molestar, siento si me he pasado un poco, le juro que ya acabo, me marcho…”  El tipo no baja su severidad y además en el fondo se descojona de tí.  Se va con tu DNI al coche patrulla, para comporbar con la Central si eres de los malos.  ¡Qué pequeñito te sientes!   La canción ha terminado, ha pasado de ser bonita a ser patética, casi tan patético como tú, que ya no miras a la ventana, miras al policía para ver qué cara pone mientra habla por el walkie. Esperas… has dejado abierta la puerta del conducto del coche y te apoyas en el marco para infundir tranquilidad. Vaya pastel.

   El policia termina la conversación, escribe algo en una libretilla y se encamina hacia tí. Doble pifia, no ha habido ventana y hay policia. Te has salido, tío. Respiras hondo cuando el del uniforme está a diez metros de tí, eres una estatua descompuesta, con tus ojos muy abiertos… 

   Tus ojos… De repente notas dos manos que por detrás de tí los han tapado. Escuchas su voz:  “¿Quién soy?. Hay que ver qué loco estás”.  Con los ojos aún cerrados te dan un beso, de los de menos a más… Tus párpados se aprietan, y no querrás abrir nunca más los ojos para seguir soñando.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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  • Allas

    Espero que no hayas hecho lo que cuentas.

  • No, afortunadamente no.

  • 1984

    http://www.youtube.com/watch?v=4hMONTjNOwk
    ¿Inspiran más los amores contrariados que los correspondidos?

  • Mr.1984, cuánto tiempo!!!! Como en ocasiones anteriores, siempre certero, siempre ionvitando a pensar…. Gracias…

  • Guauuuu… pues a mi me gustaría que alguien hiciese eso por mi… aunque, bueno, no puedo quejarme de algunas “locuras” que han hecho por servidora… te darían para muchas historias…