Al pecado

¿Recuerdas esa sensación tan brutal, cuando empezaste a querer a quien no debías? Nada tan revolucionario como saber que estás poniendo tu vida patas arriba, y quizá no sólo la tuya. Te ves caminando en el borde del precipicio, mejor dicho, saltando de azotea en azotea cuando ya no sabes cúal es tu casa y crees saber cúal quieres que sea. Cuando el presente se convierte en pasado en un instante, sí, en un minúsculo instante que desencadena el bing-bang de tu vida.  Y el futuro… estaba escrito y esos ojos lo han borrado, ya no hay futuro, solo quieres ver sus pies descalzos junto a los tuyos y quitar, de esa boca que dice tu nombre como jamás nadie dijo, un restito de ketchup de una hamburguesa tomada a deshoras.

No debes quererla, está prohibido, por tanto… ¡Todo lo que hagas, pienses y digas estará mal! Y no hay nada tan potente como lo prohibido como para dar impsulso hacia ese preciso lugar al que no debes ir, lo inconveniente para decir lo que ni siquiera eras capaz de escribir, lo incorrecto para llevar unas flores al lugar menos oportuno, Porque cuando te saltas la primera regla, la que dice que no puedes querer a quien no debes, el abismo es tan inmenso que te hace libre, estas dentro de un espacio tan grande, cambiante y desconocido que da lo mismo el punto en el que te vas a estrellar.

El tiempo es agónico, a veces demasiado rápido porque las condiciones son precarias, y otras demasiado lento mientras esperas la ocasión para arrancar páginas del catecismo y rendirte a la deliciosa oportunidad de saltar sobre un buen puñado de los diez mandamientos. Es entonces cuando el pecado (religioso, moral, social) deja de ser negro y abarca los más vivos y alegres colores. Ahora eres un diablo, un diablo alegre e infantil.

Solo quieres estar con quien no debes, y todo ha explotado. Sin que se note, pero tu mundo reventó cuando llegó el primer beso. Ya no valen las referencias anteriores, pasaste de analógico a digital, el lenguaje es otro y te gusta mucho más. Intentas saber dónde estás,  poner palabras definidas, nombres, pero es imposible, no tienes renglones donde hacerlo ni calma suficiente como para sistematizar u ordenar las cosas. Tu cabeza sólo piensa en ella, desde que te levantas de la cama en la que ya no quieres dormir hasta que te acuestas deseando que llegue la hora de iniciar un día en el que tu único objetivo es otra dosis de adrenalina.

La ilusión, los sueños, la caída de las reglas viejas, los días distintos, las noches eternas, las conversaciones furtivas y en voz baja, los detalles, los regalos prohibidos, los espacios nuevos, y esa sensación tan brutal al enamorarte de quien no debes. Emocionante confusión. Sólo hay una cosa clara.  Si lo vives, nunca más tu vida será igual. Te irá bien o te irá mal, será una oportunidad o una tumba. Pero desde ese día ya no hay marcha atrás. Ya nunca serás como antes. Porque tú ya no eres el mismo desde que has probado eso que llaman felicidad.

Acerca de Valentín García

Mi nombre es Valentín García Sandoval, "Chicho". Soy periodista, dedicado a la radio, en la que llevo desde 1992, primero en RADIO SEVILLA de la CADENA SER y ahora en CANAL SUR RADIO. Nací en Madrid, pero desde los 24 años vivo en Sevilla. Soy un loco de la radio, disfruto mucho delante de un micrófono y me encanta comunicar: esa es mi obsesión. También me dedico a la presentación de eventos. Y vivo en Triana.
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