Go to

Primero un paso, y luego otro, y un tercero. Después dos pasos atrás y caída. Los siguientes fueron en cuclillas, derrapando por las noches pero adelante, adelante, y así cada mañana estaba más lejos. Había comenzado a caminar sin saber la dirección, el caso era moverse, y ahora mira atrás. La esquina desde la que salió ya está lejos y apenas puede verla. Solo tiene que cerrar un instante los ojos y salta veloz hasta allí. Pero tiene los ojos abiertos y ve que aunque no sabía a dónde iba, aunque no sabe cómo se llama el lugar en el que está, aunque seguramente sea un lugar de mero paso, ya está en otro sitio. Y no se respira tan mal…

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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