AJUSTE DE CUENTAS

Probablemente Francisco Javier Romero Taboada, “Jimmy”, fuera el único español que a sus 43 años, con dos hijos, le apetecía meterse en un autobús desde La Coruña hasta Madrid para ir a partirse la cara con hinchas del Atlético de Madrid. Al resto de los españoles se les ocurren otras cosas para hacer con su tiempo y su cuerpo durante un fin de semana, aunque admitamos que ellos tanbién se castigan el body corriendo para dejar la marca en el Runtastic y en ocasiones descargan adrenalina si alguien se come un ceda el paso. No todos los españoles dedican el fin de semana a la familia, a leer poesía, a plantar árboles o a colaborar con una ONG, no. Más bien se dedican (me inlcuyo) a perder el tiempo, pero no es lo mismo que perder la vida.

Cuando Francisco Javier Romero Taboada, “Jimmy” llegara a Madrid no venía a tomar una “relaxing cup of coffe”; venía a repartir leches a otros como él, pero con camiseta rojiblanca. Sus enemigos se llamarían, es un poner,  “El loco”, “El Cadenas”, “Toni el Toro” o “Paco el Muerdecuellos”. Como “Jimmy”, pero de Madrid, sólo que más frescos porque no se habian pasado la noche en un bus. Los del Manzanares recibían, intentando recibir los menos palos posibles.

Si hubiera tenido la oportunidad, le hubiera pedido a Jimmy que me escribiera medio folio con los motivos que le llevaban a buscar a los del Atleti para arrancarse la piel a ostias. Solo medio folio. Depués, le pediría que leyera en alto lo escrito (¿habria conseguido medio folio? en un bar normal y corriente, de los que tienen la tele colgada y donde se juntan a ver los partidos aficionados de equipos distintos que pagan las cañas a escote. Es decir, que expusiera esas tremendas afrentas que solo la muerte puede restañar, esas rezones que le desplazaron hasta Madrid en busca de venganza delante de quienes tienen que dedicar su tiempo y energia a tirar para adelante. El solito, sin ninguno de sus colegas al lado para darle apoyo.

Imagino que Jimmy, o quiero pensarlo así, se habría sentido como un marciano. Un violento marciano. No creo que los parroquianos del bar se molestaran demasiado en intentar convencerle para que se dejara de puños y palos, en que el fútbol no es para eso, y que lo bueno es picarse un poco y luego sanseacabó.

Nada de eso ha ocurrido. Jimmy venía a lo que venía y lo han matado. Podía haber sido él quien matara a uno del Atleti, al “Cadenas” por ejemplo, pero le ha tocado a él. En realidad creo que Jimmy es un muerto que se parece mucho a los que le han matado.

Si esta muerte se debiera a un ajuste de cuentas entre narcos, ocuparía poco espacio en los medios y poco esfuerzo a la policía. Y yo no consigo verlo de otro modo, un simple y claro ajuste de cuentas, absurdo, terrible, vacío. Y Jimmy, 43 años, dos hijos, no lo va a contar.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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