Oteando la Navidad

Veo las luces de Navidad en la calle, este año en casa no toca árbol, bolas ni espumillón. En la calle y en la tele, lamentando que un solo personaje (Santa Claus) genere mucho más cine que tres personajes (Melchor, Gaspar y Baltasar). Será porque Papá Noel no tiene historia y por tanto no tiene servidumbres, es más facil enredarlo en las películas con las que nos sirven los kilos del llamado Espiritu Navideño. Admitamos que en torno a los Magos de Oriente la historia es mucho más tétrica: recorren un desierto buscando un pesebre donde ha nacido un niño pobre que se supone ha de liberar al pueblo judío, y que puestos a suponer es hijo de un Dios furioso, vengativo, reoncoroso y contundente. Además todos sabemos que al final al niño lo crucifican, mientras que en torno a Papá  Noel  nunca hay muerte alguna. En definitiva, que para crear historias hermosas hay un favorito. El lugar de nacimiento de Jesús sigue siendo una tierra yerma donde hablan a tiros y Papá Noel procede de una zona del mundo de hermosas nevadas, mucho petróleo y unos sistemas educativos cojonudos.

Esta reflexión tan ligera refleja la distancia con la que este año observo y vivo la navidad. No me va a calar aunque la viva,  aunque saque algunos ratos buenos, como siempre, en encuentros que estos días propician.  Y ni a Papá Noel ni a los Reyes magos les voy a escribir carta, porque sería en esta ocasión una carta de reclamaciones.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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