Magia real

Descubrí que los Reyes Magos existían cuando al levantarme vi que había una mesa de ping-pong en el salón de casa. No cabía por ningún sitio, así que si estaba allí era por arte de magia, magia de Reyes de Oriente. No era explicable esa mesa enorme en medio de la casa y que no hubiera sentido ruido alguno. Así que desde entonces, y tendría yo 8 años, creo que los Reyes Magos son reales y nunca más he dudado de la magia del 6 de enero.
Cuando supe quién se encargaba aquí de dejar en mi zapato lo que había escrito en mi carta, no cambié de opinión: Los Reyes Magos son de verdad.
Pasaron los años y un día mis hijos me hicieron Rey Mago. Descubrí que esa locura estaba creada con una magia tan grande que casi minimizaba mis recuerdos infantiles. La ilusión de dar multiplicaba la de recibir. Por eso, un una ocasión, solo en una ocasión no muy lejana, viví un día de Reyes como el de la mesa de ping-pong. Yo, Rey Mago, regalaba todo lo que quería a quien yo quería. Nunca olvidaré ese día que tengo que olvidar.
Este 6 de enero ha tenido otro signo. Entre recuerdos colgados del cuello he construido un día en el que finalmente llegó la magia. No falla.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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