Día no día

Hay días que, si te vienen así, no deberían existir. Que los demás los disfruten, que se rían y bailen, pero si tú no puedes estar, que te lo quiten del calendario.
Que sea un día de otro mes y no de éste, en un lugar lejano y no a tu lado, que su ruido no te suene, que su color no te deslumbre y que su aire sople donde su día sea tu noche.
Porque esos días tienen sus marcas sus ritos, sus espacios, tejidos entre familias, amigos, vecinos, compañeros… Y un alguien.
Y en esta tierra mía, tierra de vísperas, el recorrido hasta el día en cuestión es un camino que se hace sonriendo, se anticipa y se pregona, empieza a tener sabor tiempo atrás y es, por cierto, el sabor más rico.
Por tanto, esos días no tienen término medio y o son, o no lo son. Hoy es uno de ellos y para mí no lo es. Tengo al lado de casa las puertas del cielo y una entrada, pero no voy. Bailaré la sintonía de Anatomía de Grey, alzaré el vaso de Espidifén y me apoyaré en la barra de al almohada para pedir un plato de sueños.
Que me pongan una de salir de casa en la Vespa , otra de dar un beso bajo 200.000 bombillas, otra de ver iluminada a la mujer más bella, para ir terminando quiero una de bailar con los ojos clavados pensando en volver a casa, y de postre, poner en sus hombros mi chaqueta con el clavel rojo que me colocó con sus dedos largos al entrar. No me cobre mucho, que el precio de este sueño es alto, que pago mucho por las mentiras que me creo y por los días que no tendrían que existir. Y se me agota el fondo.

Acerca de JuanBlan.co

Periodista en barbecho especializado en estudios europeos. Provinciano. Escéptico. Autocrítico. Más en http://JuanBlan.co.
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  • Sonsoles

    Me entusiasma. Cómo escribes, Chicho, q manera tan increíble de transmitir, de contar lo q se siente… Ole