La esquina de la vida

Tengo la vida a la vuelta de la esquina. En esa esquina hay una prueba médica que dirá cómo está mi cáncer, dirá si puedo recuperar mi vida. Y claro, tengo ilusión y tengo miedo.

Así que aquí estoy, esperando a mi vida aunque ya sé que nunca será como antes del cáncer porque en este tiempo me he dejado unos cuantos jirones. Yo quiero esa vida como quede, para vivirla, para hacerla mejor, para sentir qué ocurre cuando respiras sin necesidad de pensar en ello, cuando dejas de contar, cuando la palabra “último” deja de bombardearte, cuando vivir es una rutina. Quiero la rutina de no darle importancia a la vida. Necesito esa tranquilidad, admito que estoy nervioso y que en estos días me cuesta reír y sonreír. Estoy más serio, escribo más serio…

Tras la última quimio, estoy como asomado, caminando impaciente hacia ese recodo tras el que está mi futuro. Bien o mal, sano o no, limpio o con células, mejor o peor… siempre huyendo de los dualismos y ahora no puedo evitarlos aunque sepa que todo son matices. La balanza está en manos de esa prueba  llamada Pet-Tac. Pasa por ser la más efectiva para la detectar el cáncer, y en ella  tengo mis afanes: en que me la hagan pronto (aún no tengo fecha pero será en menos de 15 días) y en que salga todo bien. No es como echar una moneda al aire, hay un trabajo y un tratamiento médico serio e imponente detrás que me hace ser optimista. ¡¡Más que optimista, hombre, es verdad, si tuviera que apostar lo haría claramente a favor del éxito!! No entiendo nada de Medicina pero sí sé algo sobre las miradas, y en la de los médicos y en la de mi hermana (también médico) percibo una tranquilidad que no estaba hace unos meses cuando fueron saliendo las cuatro metástasis con las que mi cáncer de pulmón se ha explayado.

Tengo esperanza en que se abre un nuevo tiempo, y bueno. En que podré decir que el #yomecuro me ha servido, no para curarme (ojo, siempre insisto en que en cáncer no se puede hablar de curación sino de superación de etapas), pero sí como una manera de afrontar el reto de la enfermedad, una actitud eficaz frente al dolor y los miedos, una frase enunciada en forma de mero propósito que se vuelca en la vida  mientras la hay, en no morir dos veces. No. #Yomecuro es esperar a lo que tenga que venir procurando ser feliz y hacer felices a los demás. Creo que es ese es nuestro deber más importante, y curar pues no creo que cure, pero hay que ver cómo ayuda a sacar adelante cada día y a pasar los malos ratos…

Y si sale mal… Lo primero, volveremos a suscribir un #yomecuro. Uso la primera persona del plural porque el cáncer es mío, pero la pelea es de todos los que estáis conmigo… ¡tengo tanta suerte! Y después, a ver qué se puede hacer metiendo mano o lo que los médicos quieran entre esos matices que el dualismo deja pasar.

En cualquiera de los casos, todo es ya un “por ahora”. Mi vida tiene colgado ese cartel, es curioso, “POR AHORA PARA SIEMPRE”, porque cuando el cáncer entra en tu vida escribe eso nada más llegar. Tendré que acostumbrarme a esa forma de vivir. Pero hoy no toca hablar de eso. Hoy, que estoy más serio,  quería contaros cómo me siento mientras me acerco a una esquina.

Acerca de Valentín García

Mi nombre es Valentín García Sandoval, "Chicho". Soy periodista, dedicado a la radio, en la que llevo desde 1992, primero en RADIO SEVILLA de la CADENA SER y ahora en CANAL SUR RADIO. Nací en Madrid, pero desde los 24 años vivo en Sevilla. Soy un loco de la radio, disfruto mucho delante de un micrófono y me encanta comunicar: esa es mi obsesión. También me dedico a la presentación de eventos. Y vivo en Triana.
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