Y días normales

Los días van pasando, fluyen y no me hace falta buscar motivos para disfrutarlos. Estoy tumbado sobre mi cáncer, descansando de su amenaza y de sus requerimientos para sacarlo de mí. Está más presente en mi cuerpo que en mi mente. Me habla mediante el dolor en las articulaciones de los pies, el dolor en la zona donde estaba el medio pulmón que me han quitado, el dolor al pincharme la heparina y cada vez con menor intensidad, mediante el cansancio.

El miedo está desapareciendo y se lleva de la mano a la amenaza de muerte. Es la VIDA quien va rellenando los espacios que deja. No sé cuánto tiempo durará este intercambio, aunque no pienso demasiado en ello. Vivir me tiene ocupado, aunque sea una vida entre paréntesis, provisional y tan condicionada por la enfermedad. Estoy siendo feliz y también infeliz, es decir, que estoy viviendo. Tengo muchos días normales, aunque reconozco que lo normal sería que pudiera estar otra vez haciendo radio, trabajando. Lo echo de menos pero aún no estoy en condiciones para hacerlo, no sería serio. He sustituído -en parte- la actividad laboral por una intensa dedicación a mi presencia en las redes sociales arrastrado por el éxito del #yomecuro. Más de 10.000 seguidores dan mucho que hacer y llenan horas de sorpresas de todas clases, alegrías, tremendas penas, envíos de pulseras y mucha compañía. Sigue siendo un resorte de compromiso diario con el optimismo y con la actitud positiva para resistir al cáncer. Hay que resistir pase lo que pase hasta que ya no pase nada.

Percibo que lentamente la vida a mi alrededor gira con una velocidad y unos contenidos que se van alejando de mi condición de enfermo. Ese protagonismo del que he intentado huir siempre ya no atosiga como antes y hay más centros donde ocurren cosas en su alrededor. Vivo en un centro compartido. Me alivia el olvido. Mi aspecto ha mejorado y eso ayuda a que los demás me traten con más normalidad.

Empiezo a pensar en cómo van a ser las cosas después del cáncer, nada será igual y quiero estar preparado, quiero comandar ese futuro como si fuera a durar muchos años. La  vuelta a la vida va a ser para mí, no pienso dejarla en manos de otros aunque yo ya no tenga las mismas fuerzas. Haga lo que haga y sea lo que fuere, intentaré que mis pensamientos y actos estén impregnados de todas las enseñanzas buenas que me ha traído mi cáncer.

Mi vida va encajándose, y me gusta. Resisto. Soy un tío con suerte y no me voy a rendir.

 

Acerca de Valentín García

Mi nombre es Valentín García Sandoval, "Chicho". Soy periodista, dedicado a la radio, en la que llevo desde 1992, primero en RADIO SEVILLA de la CADENA SER y ahora en CANAL SUR RADIO. Nací en Madrid, pero desde los 24 años vivo en Sevilla. Soy un loco de la radio, disfruto mucho delante de un micrófono y me encanta comunicar: esa es mi obsesión. También me dedico a la presentación de eventos. Y vivo en Triana.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.